Malas compañías


Al final de la segunda temporada

 
Spike cada vez más nervioso, dando vueltas, aburrido, hastiado, sintiendo el aire opresivo, esa sensación de claustrofobia, de ahogo, está oscuro y no puede ver los limites imprecisos de la gran nave que de repente le parece tan pequeña, escuchando el sonido molesto de las tuberías, repiqueteos, chirridos de la estructura de metal, Spike esperándolos y odiándolos en cuanto llegan, los ve acercarse y se muere por besar a Drusilla porque le huele los labios a sangre y tiene tanta hambre y el cabrón no le ha traído nada, claro, y Spike NO piensa comerse otro jodido perro mientras el aroma de la sangre humana en el vestido de Dru, en las ropas de Angelus lo enloquecen. Los mira hacerse arrumacos, las manos grandes de Angelus en la cintura de Drusilla que se mueve cimbreándose como si bailara, los ve besarse. Angelus parece reparar de repente en su presencia, vuelve la cara hacia él
-Dime, cuando te cayó encima ese órgano...¿te dolió mucho?
Spike no le contesta
-Las quemaduras me fascinan-dice Angelus-El fuego, es tan hermoso. Esa fuerza de la naturaleza que...
-Oye vete a torturar a alguien ¿quieres?
Angelus deja a la joven vampiro que sigue bailando, se acerca a Spike, le pone las manos en los hombros, apenas rozando su cuello delgado con los dedos, y ese leve toque es suficiente para estremecer a Spike. Angelus lo mira, notándolo, sonríe torciendo la boca y Spike baja la mirada y querría morirse de vergüenza. Angelus mantiene el contacto un instante más, luego retira la mano. Se miran, fijamente, Angelus plantado ante él, cerca, demasiado cerca, se acerca más y Spike retrocede involuntariamente, el respaldo de la silla choca contra el muro, deteniéndolo. Angelus se inclina de nuevo hacia él y le pasa los dedos por la boca, despacio, el anillo irlandés destella levemente con el movimiento.
-Como se te ocurra...-sisea Spike con los dientes apretados, Angelus arquea las cejas
-No se me va a ocurrir-dice, despectivo, y se aleja de él.
Spike acorralado contra el muro se odia tanto por ser tan débil. Patético, estúpido William metido de nuevo en ese asfixiante infierno, y se siente de nuevo como hace tantos años, nunca ha dejado de sentirlo y es una revelación para él, es tan aterrador y doloroso y tan injusto que tenga que sentirse así todavía.
Respira hondo, como si se ahogara, varias veces, escapando de las ganas de llorar, de destrozar el cuello de alguien a dentelladas, el de Angelus, el vampiro moreno junto a Drusilla sigue observándolo con esos ojos fríos, rasgados, fijos en su figura delgada inmóvil en esa silla de ruedas.
Angelus se vuelve al fin hacia Dru
-Vamos a dormir, preciosa-le dice desabrochándose esa asquerosa camisa de marica, mira a Spike, de reojo-¿Vienes a la cama, Spike?
-Vete a la mierda-gruñe Spike, y da la vuelta con la silla porque no puede soportar verlo, ellos salen dejándolo solo con el sordo dolor en las tripas del hambre y la necesidad de sangre, con la rabia de nuevo asfixiándolo, esa sensación de ahogo que lo enloquece por dentro. Los oye marcharse hacia el dormitorio, el dormitorio de Dru, el suyo. Spike intentando respirar un aire que no necesita y que le sabe a hierro y a oscuridad y paredes húmedas y no se lleva el dolor que le oprime el pecho.




Buffy camina despacio, seria, de tanto en tanto se vuelve hacia él y lo mira con los ojos muy abiertos, desconfiada. Spike sigue muy callado, observándola con disimulo. La cazadora es muy joven, menuda, huele a jabón y a ropa limpia y a mujer. Tiene el pelo rubio, liso, la cara todavía con la redondeces propias de la adolescencia. Cuesta trabajo recordar que podría romperle un brazo con las manos desnudas. Intenta mirar al frente, mientras vigila que no vuelva a aparecer la policía, pero lo mira de reojo también a él. Cruzan las miradas y Spike retira la vista rápidamente.
-Qué...miras -dice ella
-Nada-dice Spike, Buffy gruñe por lo bajo, arrebujándose en la chaqueta.
-Mejor. Y calladito
Caminan otros cuatro paso por las calles oscuras, Buffy volviendo la cabeza hacia él de tanto en tanto, Spike se  inclina hacia ella
-Pero por qué me miras tanto, llevo algo raro, me estás poniendo nervioso-gruñe
-No te miro-dice Buffy, sofocada, lo empuja, alejándolo, ceñuda, Spike trastabilla casi cayendo de la acera
-Dios, qué quieres, ¿que me atropellen?
-¿Es una pregunta con trampa?
-Joder
-No te...pongas tan cerca
Caminan otros pocos pasos, Buffy se detiene, lo sujeta del brazo, Spike se queda quieto. Ella se pone un poco de puntillas mirando a lo lejos, hacia la casa de enfrente, hacia las ventanas.
-No quiero que me vea mi madre contigo...parece que no está
-Te va a mandar interna a un colegio de monjas-dice Spike, asintiendo con la cabeza, Buffy lo mira horrorizada-Eh, espera...eso igual te solucionaba el problema. A Angelus le gustan los conventos
-¡¡Dios!!-Buffy cierra los ojos, los abre, lo empuja de nuevo-Vamos de una vez
-¿Esa es tu casa?
-Sí
Spike asiente con la cabeza, no dice nada. Caminan de nuevo, despacio. Spike la mira e imagina que la tiene desnuda en la cama y se echa sobre ella y muerde su cuello suavemente, saboreando su sangre. Imagina que lo hace mientras la folla y ella le clava las uñas en la espalda mientras su cuerpo menudo se debate bajo el suyo, sintiéndolo. Piensa en que grita, que se queja, que intenta escapar. Luego se encuentra imaginándose que ella lo abraza y patea una lata, confundido.
Toma aliento, mirándola de reojo. Dios sabe lo que pensará ella, que también lo está mirando. Alguna gilipollez de nubecitas de algodón de mocosa romántica, seguro. Matar a Angelus para salvar el mundo color de rosa y los cachorritos y la navidad. Quizás matarlo a él después para lo mismo.




Otra vez esa sensación de asfixia, encerrado en el oscuro edificio con su gotear de viejas cañerías que va a volverlo loco, no sabe el tiempo que lleva dando vueltas con la jodida silla recorriendo una y otra vez los estrechos límites de esa fábrica que se ha convertido en prisión, sale al jardín para poder respirar, pero no, ahí esta Angelus de nuevo, con Drusilla. Bailando con ella, acorralándola, haciéndola gemir como una gata, jadear sobresaltada cuando le sube la falda, empezando a follarla contra el muro. Spike baja la cabeza para no verlos, da la vuelta y se escabulle lo mas silenciosamente que puede porque no quiere que Angelus lo obligue a mirarlos. Pero Angelus lo ha oído, por supuesto, ha escuchado el chirrido de las ruedas de hierro de la silla. Se aleja de Drusilla y avanza hacia él, abrochándose los pantalones de cuero, el cinturón con esa hebilla plateada que Spike de veras que odia. Le corta el paso, sonriendo un poco.
-¿Ibas a alguna parte, Spike?
-Déjame en paz
-¿Es esa manera de hablarle a un amigo?-se burla, Spike aprieta los labios, negándose a mirarlo
-Tú no eres nada mío-dice
-No tienes respeto, chico-le dice Angelus, poniéndole la mano en el hombro en un gesto que pudiera parecer amistoso pero que Spike sabe amenazante, el vampiro rubio respinga un poco al sentirlo pero no se mueve. Angelus mira hacia atrás, hacia la muchacha loca que lo espera con esos ojos brillantes, a Spike de nuevo
-Dime, ¿Crees que le has dado a Drusilla lo que necesitaba mientras yo no he estado?-susurra, con esa voz suave, medida, casi dulce que estremece a Spike hasta los huesos, Angelus se inclina sobre él y lo levanta, en volandas, agarrándolo del pecho
-Suéltame, cabrón-jadea Spike, Angelus entrecierra los ojos
-¿Lo has hecho?
-Si-musita Spike-Sí, se lo doy-dice.
Angelus baja la mano, aprieta entre sus piernas, fuerte, Spike deja salir el aire mientras siente que se le pone dura y se odia como hacia tiempos porque de lo que más tiene ganas es de llorar, encaja los dientes, mirándolo retador, Angelus clava los ojos en los suyos, fríos, oscuros, rasgados, tanta crueldad
-Ella no te lo da a ti ¿no es así?
Spike alzado en el aire, las punteras de sus botas apenas rozando el suelo, tiene tantas ganas de matarlo y lo mira, rabioso, y sabe que lo que quiere es que lo folle, como antes, y no puede soportar eso.
-¿Quieres hacerme daño, Spike?-susurra Angelus-No puedes hacerme daño
-Vete al infierno
Angelus ríe, arquea las cejas, Spike se da cuenta de que ni siquiera se molesta en recordarle que es ahí donde están, en el maldito infierno, que es ahí por donde caminan. Se lo dijo, hace mucho tiempo. Spike a veces lo olvida pero ahora lo tiene tan presente de nuevo. Angelus lo deja caer con brusquedad en la silla de hierro, los huesos aun débiles de Spike reverberan dolorosamente por el impacto. No se queja.
-Nunca cambiarás, Spike-le dice Angelus, secamente, Spike no dice nada, los ojos llenos de lagrimas que no va a dejar salir, y se queda ahí, muy quieto, hasta que ellos terminan sus juegos y caricias y se marchan adentro.
Spike solo en el jardín mirando el oscuro trocito de cielo, la rabia bullendo en su interior tanto que cree que va a estallar, no puede soportar a Angelus, no puede soportar que venga ahora a reírse de él de nuevo, a humillarlo, a quitarle su sitio, su sitio en la cama de Dru, no puede soportar escuchar que se la folla, verlos en la cama haciéndolo. Sentir cómo se ríe de él porque sabe que sigue siendo el que manda y que Spike no es nada, debajo de Angelus desde siempre. Lo que mas rabia le da es saber que lo que mas le jode es que Angelus no esté con él, que no lo desee.




Spike mira a Buffy, tan seria, con ese gorrito negro, tiene los ojos bajos salvo cuando los entorna hacia él, vigilándolo. No está muy seguro de lo que Angel vio en esa chica. Inocencia, quizás, siempre le gustó la inocencia. 
Ahora también tiene dolor. Spike puede oler su sufrimiento sin necesidad ni de acercarse más. A Drusilla ese aroma siempre le parece embriagador, él ha acabado confundiéndolo con el aroma del sexo. Tantas veces. Angelus habrá disfrutado ese dolor de Buffy paladeándolo mientras la espiaba casi cada noche. A Spike eso le parecen gilipolleces afeminadas.
Recuerda cuando la vio en ese callejón y le dijo que la mataría el sábado. Menuda, vestida de oscuro, sorprendida de verlo frente a ella. Recuerda también espiarla, estudiando sus métodos, sus amigos, sus movimientos. Tiene...gente alrededor, ese Giles y la bruja pelirroja. Recuerda cuando lucharon, en el instituto, cómo se acercó a él desafiante, con esa ridícula faldita blanca, diciéndole que no necesitaban las armas. Se sintió...atraído por ella. Excitado.
Ya le ocurrió la primera vez que la vio, le gustó cuando la vio bailar, ajena a su mirada desde las sombras. Vale, estaba más o menos buena y era una tía, tampoco es tan raro que pensara en...echarle un polvo. Bueno, y en matarla claro.
Spike las manos en los bolsillos del abrigo de nuevo, Buffy abrazada a si misma, hace frío. Callados durante largo rato.
-Yo no...quiero matarlo-susurra Spike al fin, Buffy se detiene, lo mira
-¿Tú estas bien?
-¿No podemos...no sé, hacer otra cosa?
-¿Como dejar que se salga con la suya?
-No pero...¿no tienes...una bruja trabajando en eso? En...eso de...devolverle el alma
-Dios mío ¿Prefieres a Angel?
-Bueno, no, a ninguno, ¡Dios! Angel es un capullo
-¿Y?
-Que...la pelirroja podría ¿no? Va a intentarlo
-Es...magia muy avanzada, creo que no es tan fácil
-Vamos, joder, esos gitanos piojosos lo hicieron en un plis plas y no conocían ni los antibióticos-gruñe Spike, Buffy alza los ojos al cielo, luego lo mira, muy seria.
-Creo que...habrá que prepararse para...lo peor
Spike se queda un rato callado, luego vuelve la cara hacia ella.
-¿Tu quieres matarlo?-pregunta
-N...no-musita Buffy
-¿Pues entonces? ¿Vas de heroína torturada como el gilipollas de Angel?
-¡Angel no es...no era...no es...eso!
-¿Te gusta sufrir, rubia?
-¡No! ¿Y tú, qué demonios quieres tú?
-Yo sólo quiero que me devuelva a Drusilla
-Tu novia es idiota
-Si bueno, por eso anda follándose al tuyo
-Oh-Buffy aprieta los labios, sonrojada
-Qué pasa nena, ¿no estas acostumbrada a que tu novio se tire a otra?-Spike la mira, de reojo, Buffy con esos ojos enormes, el se inclina un poco hacia ella, algo avergonzado de haberle dicho eso
-Eh, cazadora-susurra-No es él ¿vale? Es...un poco menos aburrido y bastante más hijoputa, creo. No...no es Angel
-Oh
Spike se remueve sobre las botas polvorientas, nervioso.
-Drusilla sí es ella-gruñe -Dios, la voy a encadenar a la cama. No, espera, eso le gusta. No la voy a encadenar nunca más
-Calla de una vez, pedazo de anormal-gime Buffy-Dios mío, esto no puede estar pasando. Estar aquí contigo es…degradante.
-Sí, yo me siento parecido-suspira Spike




Lo mira en la cama con Drusilla, deseando meterse entre los dos. No, lo que desea es apartarla a ella y echarse en su lugar y que Angelus...este con él. No reconoce a ese Angelus enloquecido, frío, extraño, es...diferente. Quizás esa chica cazadora lo ha cambiado, quizás simplemente ha aparecido en un mundo que no es el que recordaba. Quizás el largo encierro lo ha enloquecido, Angelus tan amenazante, más cruel que nunca, más obsesivo. Con esos delirios extraños de terminar con el mundo y esa extraña frialdad. Por qué ya no lo quiere. O quiere follarlo al menos, como antes. Spike sigue sin entender porque se marchó, por qué lo dejó. ¿Por esa cosa del…alma? La tenía entonces, hace tanto tiempo, Spike…lo ha sabido hace muy poco. ¿La tenía las últimas veces que se vieron? Se lo pregunta ahora, en voz baja, mientras está dormido. Angelus no se mueve. A Spike le duelen las mano de ansias de tocarlo, de pasarle los dedos por el pelo, por la nuca, por esa espalda enorme. Spike deseando sentarse en sus rodillas y que Angelus lo abrace como hacía algunas veces, deseando que lo folle, que le grite, que le pegue, lo que sea menos que lo ignore, por qué tiene que desear eso se odia por desearlo, lo que quiere es matarlo cortarle el cuello clavarle los dientes en la carne demostrarle que no lo necesita, Dios lo necesita todavía y va a volverse loco encerrado en esa fabrica con ellos, no puede más, es demasiado
Por qué demonios ha tenido que volver ahora.
Intenta marcharse y no lo consigue. Tiembla de rabia sentado en esa silla de hierro. Drusilla se da la vuelta, espalda blanca, largos cabello oscuros desparramándose en rizos de noche. Drusilla oliendo a él, a su piel, a su aliento, a su semen, toda la jodida estancia huele a él. Spike con esas ganas de llorar aprisionándole la garganta, ardientes como el fuego que le hacen doler hasta los dientes, labios apretados. Con la polla dura y las manos crispadas en los brazos de la silla.
Consigue moverse y se marcha al fin, respirando agitadamente, y está atrapado, no pude respirar, y se asfixia, y tiene que salir de ahí, sacar a Angelus, como sea, Spike tragándose las lágrimas mientras piensa en sangre y en fuego y en cuchillos y en la manera de sacarlo de su vida de una maldita vez




Buffy largo rato callada, pensativa, sin decidirse a salir de las sombras y acercarse a la casa. Spike caminando a su lado por las calles oscuras.
-Entonces...¿vamos a matar a Angelus?-pregunta
-Oh, Dios mío- Buffy se detiene, toma aliento que se le escapa, angustiada-No lo sé
-Tú sabes que somos unos traidores ¿no?
-Nosotros...yo...
-Los dos
Buffy aprieta los labios, no contesta, Spike baja un poco la cabeza. Se miran, tristemente, Buffy tiene los ojos verdes, grandes, son tan inocentes pese a todo lo que le ha ocurrido. Spike la mira, un rato. Luego encoge los hombros.
-En el amor y en la guerra...-dice
-Tú no puedes amar-susurra Buffy
-Ya, claro-murmura Spike, la mira, de reojo, Buffy baja la cabeza
-¿Por qué no quieres matarlo?-pregunta
-Porque soy malo y no tengo alma-responde Spike, automáticamente-Me gusta que haya hijos de puta en el mundo
Buffy no parece muy convencida, quizás puede ver en sus ojos que le está mintiendo, como cuando antes le ha soltado esa tontería del Manchester United y los Happy meals con piernas. Spike le hurta la mirada, bajándola. Ella esta tan cansada que no le pregunta más.
Spike sintiendo esa extraña sensación, como un atisbo de que en el mundo pudiera...ocurrir algo distinto, algo que no fuera dolor y muerte y dentelladas y golpes y el sabor de la sangre, estar con ella le sabe como a...algo. Algo que hace mucho que ha olvidado, algo de lo que no recuerda el nombre. Aprieta los labios, sacudiendo la cabeza y los recuerdos que no se puede permitir tener.  Pensar esas gilipolleces sería risible si no fuera tan patético, por supuesto. Debería de estar pensando de nuevo en matarla, en follarla, en romperle el cuello mientras se corre dentro de ella, en empapar las sábanas con su sangre y lamerla luego, sobre su cuerpo caliente todavía.
Se pregunta si ella sabrá cuántas veces se lo ha follado Angelus. Decide que no.
-Vamos al ello-susurra Buffy al fin, Spike asiente con la cabeza. Y se encuentra deseando cogerla de la mano y ahoga la necesidad encendiendo un cigarrillo para ocupar los dedos en algo. La cazadora mete las manos en los bolsillos de su chaqueta.
Caminan, tristemente, muy despacio los dos. Como si no desearan llegar a su destino.