Spike buscando a Drusilla


Algo antes de Praga


Spike la busca, la busca día y noche siguiendo el frío rastro de los niños muertos, pequeños ataúdes blancos, la busca de noche por las calles, por los nidos de vampiros, de día bajo las calles de la ciudad, por los túneles del alcantarillado, por las cuevas, por los viejos sótanos olvidados. Tarda muchos días en encontrar a alguien que le dé una pista, y sigue buscando. La mitad del tiempo borracho, casi todo hambriento y falto de sueño. No quiere dormir y que ella pueda marcharse más lejos.
Al cuarto día sabe que está cerca, huele su aroma, violetas muertas entre la bruma. La rastrea como un perro, enfebrecido por la rabia, el hambre, el desamor. Algo mareado también por tanto jodido whisky.
Tantas veces que ella lo ha dejado, marchándose detrás de cualquier nuevo amante. Tantas veces que él ha pensado en matarla, rabiando de celos. Saber que está en brazos de otro, su espalda desnuda acariciada por otras manos, la gloriosa melena oscura como la noche, su boca, su cuerpo delgado, de apariencia frágil...imagina que otro mete la cara entre sus muslos y ruge de rabia, un sonido animal, angustioso que muere casi en un sollozo.
Golpea el muro con el puño, violentamente.
No va a llorar más por ella, joder.
Pero la sigue buscando, rendido. No parará hasta encontrarla.

La encuentra al fin, tras los muros de una vieja casona. Ventanas ojivales con cortinas oscuras, muros de ladrillo oscuro gastado por los años. Extraños pináculos góticos en el tejado, de piedra oscura. La casa de un vampiro acomodado. Quizás de una familia de vampiros.
Spike espera el amanecer, planeando cómo entrar. Nervioso y cansado, al final no puede pensar en nada y se lanza a las bravas, cubierto por su abrigo, por la puerta principal. Mata al primero que le abre la puerta, al segundo que se acerca corriendo dando la alarma. Spike cuchillo en mano lucha como hacía tiempos que no luchaba, mientras piensa en Drusilla haciéndolo con otro y la rabia le bulle en la sangre y le proporciona toda la fuerza que necesita, lucha como un animal carnicero sin detenerse ante nada, pasando a través de servidores, sicarios, puertas cerradas, cortinas, mujeres, hombres, armas y dentelladas feroces. Mata incluso a los que halla dormidos, porque no puede permitirse dejarlos a sus espaldas mientras la busca.
Luego sube tambaleándose las escaleras, hacia donde el aroma de Drusilla se hace más fuerte. Abre las puertas, de golpe, se queda un momento parado en la entrada. Un dormitorio oscuro, lujoso, cama adoselada de encajes marchitos, cortinas espesas, corridas. Un  vampiro  mirándolo fijamente.
-¿Qué ocurre, quién eres, y cómo coño has entrado aquí?-pregunta
Drusilla ve de repente a Spike, reconociéndolo
-William-susurra, con asombro. Delgada, oscura y hermosa, cara ladeada. Lleva un fuerte morado en un lado del rostro que hace que las tripas de Spike se revuelvan. Ese hijo de puta le ha quitado a Drusilla y se permite…ponerle la mano encima para pegarle. Se prepara para luchar con él. Moreno, siniestro, alto, espaldas como un maldito armario. Lo que más le jode es que el cabrón se parece a Angelus. Spike va a disfrutar de cortarle la cabeza. El vampiro echa la mano hacia el cordón del llamador, Spike da un paso, entrando en el cuarto
-No queda nadie en la casa-dice Spike, el otro arquea las cejas, tira de todos modos. Segundos de silencio, nadie acude
-¿Qué…has hecho con mi gente?
Spike no le contesta, mira de nuevo a Drusilla, luego clava la mirada en el vampiro
-Le has pegado-sisea, el vampiro sonríe, levemente
-Vamos..qué eres, ¿un caballero andante?- se burla-Ella está aquí porque quiere
-Drusilla es mía, cabrón-gruñe Spike, y se lanza hacia él

La pelea no dura mucho, el vampiro se parece a Angelus, pero no en la fuerza. Es torpe en sus movimientos y Spike veloz, ágil, experto y sigue furioso como un perro salvaje. Pelean derribando muebles y cajas de porcelana y velas en candelabros y muñecas, arrancando las cortinas que dejan a la vista los cristales verdes, emplomados. Drusilla contempla la lucha con las manos en la boca, asustada y confusa. Spike al fin decapita de un tajo a su oponente, que se deshace en polvo, brillante contra la luz que entra desde el ventanal.
Luego se vuelve, jadeante y cansado, hacia la joven vampiro que lo mira sin moverse. Spike la mira tan triste y se le olvida todo, el abandono, la búsqueda, la pelea, el cansancio, que sigue sangrando. Da unos pasos hacia ella y Dru susurra de nuevo su nombre y pone la mano en su rostro.
-Oh, Drusilla-musita Spike, ella lo rodea con los brazos delgados, la cabeza en su hombro. Spike se deja caer en la rica cama, se abraza a ella, sentándola en sus rodillas, apoya la cara contra su pecho plano. Drusilla lleva un vestido de encajes, de un color hueso viejo que se mancha con la sangre de Spike. Se miran, a los ojos, niños perdidos de Angelus, a veces tan frágiles para ese mundo, pese a colmillos y garras y esa salvaje forma de matar.  Spike aferrado a ella como si no quisiera soltarla nunca. Al cabo de un rato Drusilla comienza a acariciarle el pelo, suavemente, la cara, le besa la frente.
-Me dijiste para siempre-musita él, en su cuello, ella no le contesta.
Se quedan largo rato abrazados, sentados sobre la cama. Spike tan cansado, Drusilla meciéndolo suavemente contra su pecho.
Luego Spike se levanta, con intención de marcharse. Mira a Drusilla, inseguro, y ella se levanta frente a él y se acerca más y le besa la boca, suavemente. Le coge el rostro delgado con las manos y sus besos se hacen más intensos, empieza a respirar agitada. Le mete las manos bajo la ropa, le quita la camiseta, mete los dedos en la cinturilla de sus pantalones y lo atrae, hacia su cuerpo, Spike la besa, ansioso, cierra los ojos sobresaltado mientras ella va bajando a besos por su pecho, por su estómago, más abajo, mientras le desabrocha los pantalones, Spike sintiendo ardiente la caricia de su pelo contra la piel, de su boca, de sus manos. Spike quería reprocharle tantas cosas, ha pensado mucho en eso mientras la buscaba. Que se marchara con ése, que lo dejara tirado de nuevo. Quería decirle que no se lo iba a pasar ni una vez más. Pero se deja hacer, excitado, necesitado de caricias. Terminan haciendo el amor sobre el cobertor, en la cama adoselada. Dru es bastante suave con él, quizás arrepentida de haberlo abandonado de nuevo. Luego hay susurros y besos, echados frente a frente sobre la cama. Besos hambrientos de Spike que la echaba tanto de menos, besos suaves de Drusilla, que le susurra mi príncipe, mi hermoso poeta.

Duermen un rato, quizás un par de horas. Se levantan cuando anochece. Drusilla buscando algo por la habitación sin encontrarlo mientras Spike mira por la ventana, comprobando que todo está tranquilo para salir de la casa.
-¿Vas a…venirte conmigo?-pregunta, Drusilla se detiene, mira a Spike, a la habitación, a Spike de nuevo. Se lleva la mano a la cara magullada, aprieta los labios en un mohín infantil y asiente, muy levemente. Spike asiente también.
-Había una muchacha-dice Dru, recordando de repente -Tan dulce. ¿Podemos llevárnosla?
Spike la mira, un momento, baja los ojos al suelo
-Se ha…ido, preciosa-susurra. Drusilla entorna los ojos hacia él
-Está tan oscuro, no oigo la música-gime
Spike se acerca a ella. Vuelve a sangrar por el labio partido, se seca la sangre con la manga del abrigo
-Todo va a salir bien –susurra, y  le sonríe y la coge de la cintura. Dru le devuelve la sonrisa tentativamente, pone la pálida, delgada mano en su hombro y empiezan a girar, bailando, como si pudieran escuchar un vals.