Pensamientos


Joyce entra en casa despacio, intentando no hacer ruido. Es muy tarde, la velada se ha alargado más de lo que pensaba y no quiere despertar a sus hijas. Tarda un momento en cerrar la puerta principal, cuidadosamente...quizás está un poquito mareada también, han sido más copas de las que esperaba. Una noche divertida, al menos, no tiene muchas últimamente.
Cruza el salón sin encender las luces, intentando no hacer ruido con los tacones. Parpadea, deteniéndose. Hay alguien en la cocina. Se acerca despacio, hasta que puede ver el interior del cuarto. Sólo está encendida la pequeña luz sobre el mueble del horno. Es Spike. Joyce avanza un poquito más, y está a punto de decirle alguna cosa  pero sin saber muy bien por qué se detiene.
Spike no la ha visto, está trasteando con algo, de espaldas a ella. No es tan raro ver a Spike en la casa, viene bastante. A traer a Dawn de la biblioteca, o de casa de la señora Marple, o a buscar a Buffy. A buscar a Buffy muchas veces. Joyce lo mira y se encuentra conteniendo el aliento mientras escucha el sonido inequívoco de  la hebilla de su cinturón.
Spike se saca la camiseta por fuera el pantalón. Por un momento Joyce se pregunta si Buffy estará ahí con él, mientras lo mira en silencio. Lo ve llevarse las manos a la cintura, alzar los brazos. Se quita la camiseta como intentando también él no hacer ruido y Joyce se encuentra mirándolo sin saber muy bien qué hacer. Spike tiene un cuerpo delgado, musculoso, de espaldas anchas, que se estrechan suavemente hasta sus riñones, una cintura muy firme. Tiene...unos buenos hombros también, una nuca perfecta, tan tersa. Sabe que él no es...pero parece tan joven. Joyce siente que se le seca la boca mientras se encuentra imaginando que mete los dedos hacia arriba en ese pelito corto, tan rubio, que acaricia su cuello, su nuca. Que se la besa. Spike se da la vuelta, sobresaltándola. No la ve todavía. Joyce desliza la mirada por su cuerpo sin poder apartar los ojos. No había visto...no, nunca ha visto un hombre tan atractivo. Se queda mirando la curva de su pecho, cómo se tensan los músculos bajo la piel cuando hace un gesto sacudiendo la prenda oscura. Observa como hipnotizada sus manos fuertes, varoniles, de largos dedos, lleva esos anillos horribles que suele ponerse. Las uñas malpintadas. Joyce siente que se sonroja, sin dejar de mirarlo. Spike está...buenísimo. Los músculos marcados a la tenue luz ambarina de la lamparita, la piel suave, tersa, esos pómulos angulosos en la cara delgada, tiene los ojos bajos, mirando algo sobre la mesa, largas pestañas oscuras, esa boca perfecta, tan sugerente, la curva de la barbilla. Ese cuerpecito delgado, con ese estómago duro, musculoso, que desciende suavemente hasta la cinturilla desabrochada de los pantalones... el modo como le...sientan los vaqueros, con esas caderas estrechas y ese...ese...
-Oh Dios mío-susurra, para sí, y contiene el aliento mientras se pregunta cómo será hacerlo con él, mientras imagina que se acerca a él, despacio, y le pone las manos en los costados, atrayéndolo, acariciando esa cintura estrecha, firme bajo las manos, sus costados, sintiendo su cuerpo delgado, duro, pegado al suyo, apretándose contra ella. Joyce deja salir el aire mientras imagina que Spike le roza la boca con la suya, suave, sensualmente, que le pasa los labios por la comisura de la boca, por la quijada, hacia el cuello, que se lo muerde, muy suave, que le ronronea en la piel, porque tiene que ronronear, está segura, imagina sentirlo contra su cuerpo, tan delgado, fuerte, masculino, caliente, removiéndose mimoso bajo sus manos, buscando su contacto. Imagina abrazarlo, sentirlo, ansioso, cariñoso, imagina que enreda los dedos en su pelo tan rubio mientras lo atrae para besarlo, saborear sus labios, su lengua, su aliento en el suyo, que se frota despacio contra ella haciéndola sentir la dureza de su erección a través de la tensa tela de los vaqueros, arrancándole un gemido de sobresalto...que mete las manos bajo su falda, despacio, los dedos, acariciándola, sintiéndola húmeda para él. Que la mira a los ojos y la coge en brazos, un poco bruscamente, con esos brazos duros, de músculos marcados, que la tumba en el sofá metiéndose entre sus muslos de inmediato, con urgencia, mientras ella le pasa las manos, las uñas por la espalda, con codicia, por la nuca, mientras lo acaricia sintiendo su cuerpo tensarse bajo sus manos, su peso delicioso sobre ella, cómo la busca, cómo desea estar dentro de ella, se ve a sí misma desabrochándole la bragueta deprisa, ansiosa, sin dejar de mirarlo, metiendo las manos hacia abajo por sus pantalones desabrochados para apretar ese culo redondito, tan duro, atrayéndolo más contra ella, y siente que todo le da vueltas y tiene que avanzar, mareada, y agarrarse al marco de la puerta.
-Oh Dios mío-susurra de nuevo, cerrando ojos, y cuando los abre él también la está mirando.
-Hola, Joyce-murmura Spike, aprieta los labios, nervioso, Joyce toma aliento, lo deja ir muy despacio
-Hola...Spike-susurra
-Estaba...-dice él, se remueve, Joyce no consigue apartar la mirada de ese pecho terso, musculoso, de esos pezones masculinos, suaves, del surco entre los músculos de su estómago. Spike se remueve de nuevo, se inclina y mete la camiseta usada en la lavadora. Joyce cierra los ojos, los abre.
-¿Dejas la ropa en mi...?-susurra-¿Lo sabe Buffy?
-¿Bromeas?-murmura Spike, la mira, un momento, luego baja la cabeza-Seguro que me la quemaría en la chimenea o algo, si se enterase.
-Oh-susurra Joyce. Spike revuelve el cesto de ropa limpia, saca otra camiseta, duda un momento y se la pone. Tiene un vientre perfecto, visible casi por completo con los pantalones desabrochados, un ombliguito delicioso. Se mete la camiseta al fin por dentro de los pantalones, se los abrocha. Se abrocha el cinturón. Joyce avanza un paso más. Otro paso. Otro más. Spike se queda muy quieto, mirándola de reojo, como inseguro. Está tan cerca que Joyce puede olerlo, sentir su aroma masculino, atrayente. Ver el color de sus ojos, extrañamente oscurecidos. Es muy guapo. Joyce toma aliento y alza las manos hacia él y Spike se queda muy quieto, con los ojos muy bajos, como sin querer mirarla.
Joyce se detiene un instante, apenas perceptiblemente, luego respira hondo y le pone bien el cuello de la camiseta, convirtiendo el gesto en una leve caricia en el rostro que por favor espera que haya sido maternal. Spike la mira un instante, como sorprendido, tiene esos ojos grandes que pone a veces. Luego esboza una sonrisa tímida y baja de nuevo la cabeza.
-Me voy a acostar, cielo. Estoy muy cansada-dice Joyce, apartando las manos de él, Spike asiente con la cabeza
-Yo me marcho enseguida-dice-Tengo que...ya sabes. Hacer cosas de vampiros.
Joyce asiente, camina hacia la puerta de la cocina. Cuando va a salir se vuelve, y Spike está mirándola. Ella le sonríe suavemente, sin decirle nada, se miran sin decir nada los dos, y Joyce sube al fin hacia su dormitorio.