|
Buffy mirando el vacío
Antes de Not Fade Away.
Ha perdido al hombre que amaba. Buffy nunca lo diría en voz
alta, parece tan...de novela rosa. Pero no era una novela, nunca fue
rosa, y el final es real. Buffy lo ha perdido todo, no tiene ni una
foto de Spike. No tiene nada de él. El cráter de
Sunnydale se ha tragado toda su vida.
Ella se siente vacía.
Buffy ha llorado tanto que ya no le quedan lágrimas. Permanece
en un extraño estado de sopor, de distanciamiento de su
alrededor. Son todos como muñecos, son vacíos, no llegan
a ella. No entienden lo que le pasa. Aunque a Buffy tampoco le importa.
Solo quiere estar con Spike y eso ya nunca podrá ser.
Tampoco les habla nunca de él.
No soporta la cercanía de su hermana, la de Willow, la de Giles.
A veces siente rencor, siente que esta vez han exigido demasiado de
ella. Y no le han dejado nada. Quizás soporta la presencia de
Giles un poco más, Giles silencioso, sin molestarla. Se
dejó llevar por él hasta Inglaterra. Meses nublados en
Devon, intentando volver a ser capaz de respirar, han pasado casi
como en un sueño. Luego unas semanas adecentando esa
pequeña casa casi victoriana que Giles ha comprado para ellas en
esa nueva ciudad. Trabajando con Willow, en silencio, empapelando el
dormitorio frío, limpiando la cocina, con un pañuelo en
el pelo y unos guantes de goma. Frotando mecánicamente las
encimeras, atornillando las viejas puertas de los armarios. Intentando
no pensar.
Ya lo ha hecho antes, fingir que vivía estando muerta por
dentro. Pero esta vez es mas difícil. No le quedan fuerzas para
mentir.
Quizás se las tragó ese cráter de Sunnydale, junto con todo lo demás.
Continuamente se encuentra volviéndose a ver si él
está ahí, sorprendiéndose de no encontrarlo.
Hacía tanto tiempo que estaba ahí, casi estaba ahí
desde siempre. Siempre a su lado. Cada vez que se da cuenta de que no
está siente ese nudo amargo en el estómago,
asfixiándola, el amargor de las lágrimas que consigue
tragarse a duras penas.
Todos los días son igual de vacíos sin él en su cama.
Buffy piensa en él y quiere recordarlo luchando, ágil,
rápido, un poco descuidado; caminando a su lado por el
cementerio. Rozando los dedos con los suyos porque quería
cogerse de su mano. Ella casi nunca lo hacía. Recuerda tantas
cosas injustas y tristes. Tantas cosas que no hizo con él,
tantas cosas que no le dijo, tantas que no le dio. Tantas cosas
horribles que sí le dijo. Cosas que la dejan de nuevo sumida en
la tristeza. Es todo tan injusto. La vida ha sido injusta con ellos.
Buffy quiere recordarlo en la cama con ella, dentro de ella, recordar
sus labios en la piel, su cara contra la suya, la sensación
deliciosa de abrazar su cuerpo delgado, el tacto de su piel en los
dedos, enredarlos suavemente en su pelo. Quiere recordar que se
sintió amado entre sus brazos. Necesita creer que se
sintió amado.
No se quita de la cabeza la última noche que pasó con
él. Spike tenía esa...sorprendente timidez, tenía
miedo. Spike estaba asustado de estar con ella y Buffy solo deseaba que
se sintiera querido al fin. Demostrarle…decirle….Bueno,
no se lo dijo, hasta el final. Él no la creyó.
Quizás no podía hacerlo.
Todos los días iguales, días vacíos. Buffy se da
cuenta de que todos esos meses sin Spike caben en un folio.
Apenas escucha a Giles cuando le dice, serio, que tienen que ir a LA,
que los necesitan ahí. La palabra Apocalipsis la deja
fría. El nombre de Angel le deja fría, nunca creyó
que le ocurriría eso. Asiente, quizás, con la cabeza. No
le importa nada.
Lo recuerda diciéndole hola, preciosa.
La nueva casa está cerca del cementerio, y tiene escaleras en el
porche de atrás. Buffy no ha querido sentarse en ellas.
|